Al entrar: nuevos miembros
1. Dar la bienvenida a los nuevos miembros
Una breve bienvenida con las normas del grupo marca el tono antes de que alguien envíe su primer mensaje. El módulo de bienvenida la envía automáticamente con el nombre del miembro y puede eliminarla al cabo de un tiempo para mantener el chat despejado.
2. Comprobar que un nuevo miembro es una persona
Las cuentas de spam llegan en oleadas. Un CAPTCHA pide a cada nuevo miembro que pulse un botón o supere una pequeña prueba antes de poder escribir, lo que impide la entrada a la mayoría de las cuentas automatizadas.
En el chat: mantener el orden
3. Eliminar spam y enlaces
Los filtros antispam y de enlaces eliminan los mensajes que parecen publicidad o contienen enlaces que no has autorizado. Tú eliges qué dominios se permiten, para que los miembros puedan seguir compartiendo enlaces útiles.
4. Frenar las avalanchas de mensajes
El filtro contra el envío masivo limita cuántos mensajes puede enviar una persona en unos pocos segundos y la silencia o le envía una advertencia cuando supera ese límite. Así, una ráfaga de mensajes no sepulta la conversación.
5. Advertencias que se acumulan
En lugar de decidir qué hacer en cada caso desde cero, el módulo de advertencias lleva la cuenta de las que recibe cada miembro y aplica la siguiente medida automáticamente, como silenciarlo tras varias advertencias y expulsarlo cuando acumula más. Los miembros conocen las normas y los administradores las aplican por igual a todo el mundo.
A cualquier hora: las tareas rutinarias
6. Responder a las preguntas de siempre
En todos los grupos hay preguntas que se repiten a diario: dónde está el enlace, cuándo es el próximo evento, cómo puedo unirme. Las respuestas automáticas se activan cuando un mensaje contiene las palabras clave que configures, para que nadie tenga que escribir la misma respuesta una y otra vez.
7. Publicar en el momento adecuado
El programador envía publicaciones a la hora que elijas: un recordatorio semanal, el anuncio de un evento, un mensaje por la mañana. Las escribes una vez y se envían puntualmente.
8. Seguir la evolución del grupo
Las estadísticas muestran el crecimiento del número de miembros, la actividad y los días con más movimiento. Basta con revisarlas una vez a la semana para detectar una caída de la actividad antes de que el grupo se quede en silencio.
De qué deberías seguir encargándote tú
La automatización se encarga de aplicar las normas. Pero sigue haciendo falta el criterio de una persona: una discusión acalorada, un miembro que ha cometido un error, una pregunta que nadie había hecho antes. Dedica a esas situaciones el tiempo que te ahorra el bot.