Estanterías, no un cuadro de búsqueda
Nadie recorre una pequeña librería tecleando. Se acerca a una estantería. Aquí, las categorías cumplen esa función: recomendaciones del personal, narrativa traducida, poesía, segunda mano. Cuatro buenas estanterías funcionan mejor que doscientos títulos en una lista plana y, además, te dan algo de lo que hablar cada semana.
La recomendación del librero es la página de producto
Una librería vende más la recomendación que la sinopsis. Dos frases sinceras sobre para quién es el libro, escritas por quien lo ha leído, funcionan mejor que el texto editorial que también usan todos los demás. Pon primero la recomendación en la descripción y después la sinopsis.
Mantén el stock actualizado cuando solo haya un ejemplar
Los ejemplares de segunda mano y los firmados son piezas únicas, y nada hace perder más rápido a un lector que pagar por un ejemplar que se vendió ayer. Configura el stock en uno y deja que la tienda lo marque como agotado. La ficha puede seguir visible para que la recomendación permanezca después de la venta.
Vende la experiencia de lectura, no solo el libro
Los packs funcionan en una librería porque el producto es el buen gusto. Tres libros sobre un mismo tema, con un precio conjunto, son algo que una cadena no sabe hacer bien. Las tarjetas regalo sirven para quienes compran para otra persona que lee más que ellos.
Qué hacer cada semana
Publica una recomendación en tu canal, con el botón de la tienda debajo. Ese ritmo es todo el plan de marketing que necesitan la mayoría de las librerías independientes, y aquí funciona porque pasar de la recomendación al pedido requiere un solo toque.