La pregunta siempre llega antes del pedido
Un comprador de joyas pregunta algo. Si es oro macizo, qué talla es, si se empaña, si puedes ajustarla. Esa conversación es la venta, y ocurre en los mensajes tanto si tienes una web como si no.
Poner el catálogo en el mismo chat hace que el mirar y el preguntar sean un solo movimiento, en vez de dos.
Los materiales y las tallas pertenecen a la pieza
La mayoría de esas preguntas tienen una respuesta permanente. El metal, la piedra, las tallas de anillo que fabricas. Eso vive en el producto como atributos y también en la descripción, así el comprador lo ve justo cuando se le plantea la duda.
Las tallas funcionan como opciones, cada una con su stock, lo que significa que una talla que te has quedado sin ella no se puede pedir y reembolsar una semana después.
Un catálogo breve es una ventaja
Las tiendas de joyas no necesitan mil artículos. Diez piezas fotografiadas bien superan a cincuenta fotografiadas mal, y un catálogo pequeño es justo lo que mejor se ve en la pantalla del teléfono. Las categorías por tipo lo hacen transitable: anillos, colgantes, pendientes.
La fotografía lo lleva todo
El diseño le da a cada pieza una tarjeta grande porque ahí está el producto entero. Varias plantillas de diseño listas para usar encajan con joyas, con paletas más oscuras y tipografía tranquila que deja que el metal y la piedra hagan el trabajo. Aplicarás una y ajustarás el acento para que sea tu marca.
Qué hacer con los pedidos personalizados
El trabajo a medida no encaja en un carrito, y tampoco lo necesita. Incluye las piezas bajo pedido con su precio de salida e incluye el detalle en la descripción, y toma las especificaciones por chat cuando el pedido llegue. El Mini App gestiona el recorrido; tú te ocupas de la parte que necesita a una persona.