Una pieza, una página
Una tienda vintage no es un catálogo de productos con tallas. Es una lista de objetos únicos, cada uno con sus medidas, su desgaste y su precio. Trata cada pieza como un producto con existencia de una unidad y el anuncio se cierra solo cuando se vende. Nadie paga por algo que se fue ayer.
Escribe las medidas en plano, en centímetros, dentro de la descripción: pecho, cintura, largo, manga. Quien confía en tus números no pregunta, y quien pregunta igualmente está preguntando por algo que te dejaste.
Fotografía los defectos a propósito
Un botón que falta, una costura desgastada, un arreglo en el puño. Fotografía cada uno de cerca y di lo que es. Parece que cuesta ventas y ocurre lo contrario: las devoluciones y las discusiones nacen de lo que el comprador descubre al abrir el paquete, no de lo que aceptó al pedirlo.
Tres fotos cubren casi todas las piezas: la prenda entera en plano, la etiqueta y el peor defecto. Añade una puesta si tienes quien la lleve.
Los drops funcionan mejor que un catálogo permanente
A los vendedores de vintage con un drop semanal les va mejor que a quienes van añadiendo piezas de una en una, porque un drop da al público un motivo para abrir la tienda a una hora conocida. Anuncia la hora en tu canal, deja el botón de la tienda como única entrada y entrega las piezas en el orden en que llegan los pedidos.
Qué hacer con lo que no se vende
Déjalo para un segundo drop antes de rebajar. Lo que nadie se llevó la primera semana suele irse la tercera a alguien que no estaba. Rebajar de inmediato enseña a tu público a esperar, y entonces todo se vende tarde y barato.
Cuando rebajes, cambia el precio en la página en vez de anunciar una liquidación. Los cambios silenciosos mantienen la tienda como tienda y no como un perchero de saldos.